Reflexología podal

Definida como la ciencia de los reflejos, entendidos éstos como zonas que se corresponden (o reflejan) con determinados órganos del cuerpo humano.

En el cuerpo humano existen numerosos puntos reflejos, sobre los cuales es posible actuar para aliviar dolores y tensiones muy diversas.
El reflejo es una respuesta involuntaria a una estimulación de los receptores nerviosos externos o internos, transmitida a la médula espinal a través de una red de nervios bien definida. Dicha respuesta puede involucrar a todos los músculos, o bien a diversos órganos, vasos sanguíneos, etc.
La reflexología es más que un simple masaje de los pies. A través de la aplicación de presión en puntos reflejos del pie que se hallan conectados a otras zonas del cuerpo por el sistema nervioso, se puede tratar cualquier parte del cuerpo.
La teoría más compartida sobre cómo actúa la reflexología es la de que al presionar los puntos reflejos se rompen y dispersan los cristales acumulados que interfieren en la circulación congestionando y bloqueando la circulación corporal.
La reflexología constituye un remedio sencillo y natural que nos permite restablecer la armonía física y psíquica, y en consecuencia recobrar la salud.

Orígenes y desarrollo de la reflexología

La primera referencia histórica sobre el uso de la reflexología se remonta al antiguo Egipto. Se trata de un fresco de más de cuatro mil años encontrado en la mastaba o pirámide escalonada, conocida como del “Gran Médico”, de la antigua localidad de Saqqara.
En su interior, una pintura mural representa a un médico que estimula los dedos de los pies y de las manos de su paciente. Los jeroglíficos traducidos han desvelado la siguiente frase: “no me haga daño”, y la respuesta del médico: “actuaré de modo que merezca sus alabanzas”.
Dice la leyenda china que ilustra los orígenes de la reflexología, que alrededor del 2800 a.C., el futuro emperador Yiu fue concebido por su madre mientras ésta caminaba descalza sobre las huellas de un gigante. A partir de ese momento, según la tradición taoista, se considera que el pie humano guarda una estrecha relación con todo el cuerpo.
En tiempos más recientes se ha descubierto que algunas tribus primitivas de Kenia utilizaban también esta técnica.
En Occidente el masaje podal fue ignorado durante siglos debido a la fuerte influencia de la medicina científica, hasta que en el año 1915 fue redescubierto por un otorrinolaringólogo estadounidense llamado William H. Fitzgerald, que ejerció en Estados Unidos, Reino Unido y Austria, antes de establecerse definitivamente en Hartford (Connecticut, EEUU). La idea de Fitzgerald de la terapia zonal, encontró gran aceptación entre quiroprácticos y osteópatas, y muchos de ellos, que preferían formas de tratamientos que no utilizasen fármacos, adoptaron esta terapia.
Eunice D. Ingham, diplomada en enfermería, fue una de estas personas, quien desarrolló y amplió el concepto de Fitzgerald. El fundamento de su teoría era que la aplicación de presión en un punto específico del pie no sólo estimulaba la energía de la zona que contenía el punto, sino que también beneficiaba a todos los órganos de la zona en cuestión.
Una de sus alumnas, la británica Doreen Bayly, Llamó a esta ciencia reflexología y llevó esta técnica a su país. Mientras tanto, otros alumnos de Ingham la propagaron por el resto de Europa, Australia y Nueva Zelanda.
En la actualidad, la reflexología es una de las terapias complementarias más difundidas y existen reflexólogos en la mayoría de los paises más avanzados.

Lo que ocurre en el cuerpo refleja todo lo que sucede en la mente, y viceversa.

Nota: Esta información sólo tiene carácter divulgativo y educativo, no pretende dar consejos médicos.

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