Alimentación biológica

El término “bio” (eco u orgánico) hace referencia al método de producción del producto. Te indica que no procede de la agricultura o ganadería convencional sino de la ecológica. Este tipo de producción tiene sus propias normas y supone una garantía de que esos productos:

1.    No han sido cultivados con fertilizantes ni herbicidas.
2.    No han sido tratados con plaguicidas ni fungicidas.
3.    Proceden de semillas no manipuladas genéticamente.

Dejando criterios ecológicos al margen, como mínimo, consumir “bio” te permite saber qué es lo que comes, porque la normativa ecológica es muy específica y los productores están sujetos a controles periódicos que tienen por finalidad asegurar el cumplimiento de la misma.
Los alimentos biológicos, cultivados sin uso de agroquímicos, respetando los ritmos naturales, sin aditivos, son equilibrados y muy ricos en nutrientes.
Los cereales integrales, convenientes en la dieta por su riqueza en fibras y minerales, deben ser biológicos. Si no es así, y han sido cultivados con pesticidas, éstos quedan en mayor proporción en las cascarillas exteriores, por lo que resultan más peligrosos que los refinados.
Con los alimentos biológicos se recupera el verdadero sabor de los alimentos. Además se conservan mejor que los convencionales.

Con Alimentos Biológicos se protege la agricultura

Contribuye a mantener el patrimonio genético, ya que para dejar de usar biocidas es imprescindible que las plantas que se cultiven sean rústicas, adaptadas al lugar, es decir, autóctonas.
Devuelve a la agricultura su papel de transformadora de energía solar en energía alimentaria.
El compost, como base de fertilización, hace del suelo un medio adecuado para albergar vida y alimentar a los microorganismos que en él habitan, que son los que van a poner a disposición de la planta los elementos que necesita para su correcta alimentación. La fertilización química mata la vida microbiana del suelo.

Protege el medio ambiente

Fertiliza la tierra y frena por tanto la desertificación. Favorece la retención del agua y no contamina los acuíferos. Fomenta la biodiversidad. Mantiene los hábitats de los animales silvestres, permitiendo y favoreciendo la vida de numerosas especies.
No sólo no contamina, sino que contribuye de manera eficaz a la descontaminación del aire, el agua, el suelo, la flora y la fauna, hoy envenenados por la agricultura y ganadería intensivas.
Al consumir alimentos biológicos se contribuye a extender su cultivo y, por tanto, a evitar la contaminación de la tierra, las aguas y el aire.
Demandar alimentos biológicos es una elección responsable que puede lograr cambios en la actividad de empresas y administraciones, impulsándolas hacia métodos y productos más respetuosos con el medio y la salud de todos.
La agricultura biológica se complementa con el desarrollo de una nueva industria alimentaria, que elabora verdaderos alimentos biológicos sanos y nutritivos, no meros comestibles desnaturalizados. No utiliza aditivos de síntesis, que sólo tienen interés para que el industrial pueda almacenar indefinidamente, ocultar la falta de sabor y mala textura que tienen los productos obtenidos con las técnicas de la agroquímica, comercializar productos en lugares lejanos a base de costosos transportes, fomentando el despilfarro y la extravagancia.

Para una verdadera economía consume alimentos biológicos

Los alimentos biológicos no resultan más caros para la economía familiar. Protegen mejor la salud de la familia y, además, su contenido en nutrientes por unidad de peso es superior al de los convencionales, por ello cubren mejor las necesidades con menor cantidad que los otros.
Según datos oficiales, el 60% de las enfermedades degenerativas están relacionadas con la comida. El consumo generalizado de alimentos biológicos, supondría un gran ahorro tanto para las familias como para los gobiernos.
En un alimento no biológico, para obtener cada caloría se gastan en producción, preparación, transporte, etc. 10 calorías, procedentes de fuentes no renovables. Con el consumo de alimentos biológicos se contribuye al ahorro de energía y al reciclaje.
El coste de la agricultura industrial o agroquímica es, si se internalizan los costes de producción y descontaminación posterior que conlleva, es mucho más cara para los contribuyentes y los gobiernos. Desde esta visión global de la economía, la agricultura biológica es una forma de producción que no sólo contempla los aspectos relacionados con la salud y el medio ambiente, sino que además regenera y enriquece el patrimonio del agricultor y por tanto de la naturaleza.

Nota: Esta información sólo tiene carácter divulgativo y educativo, no pretende dar consejos médicos.

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