Flores de Bach

Sirven para tratar cualquier problema de salud o situación emocional, puesto que se elige el remedio en función del estado de ánimo. No tienen contraindicaciones y pueden combinarse con cualquier otro tratamiento. Los expertos recomiendan utilizarlas, por ejemplo, a las mujeres embarazadas para mitigar la sensación de mareo y los dolores del parto. Los bebés y los niños también son muy sensibles a la acción de las flores y no hay que preocuparse por el alcohol del brandy que contienen, ya que se halla en proporciones inocuas. Los adultos pueden usar los remedios contra el miedo, la preocupación, la soledad o el estrés del día a día. Los ancianos pueden beneficiarse de sus múltiples propiedades, tratando, por ejemplo, sus anclajes en el pasado. Se pueden administrar incluso a plantas y animales.

¿COMO SE ELIGEN?
Aunque actualmente existen terapeutas especializados en flores de Bach que aconsejan a sus pacientes sobre el remedio más adecuado, la idea original era que cada persona eligiera por sí misma el remedio que más le conviniera. De hecho, esto es fundamental, porque es un método que concede mucha importancia a la autoobservación y a la capacidad para reconocer honestamente cuál es el estado de ánimo negativo que nos domina y cuál es la alternativa positiva que debemos cultivar. Por ejemplo, es posible que nos sintamos mal porque hemos sido egoístas, y eso nos ha llevado a una serie de conflictos con personas a las que hemos olvidado y que nos han deprimido. Consultando la tabla de indicaciones –ésta es la herramienta que nunca debe separarse de los remedios, descubriremos que el Brezo se corresponde con nuestro estado anímico y que la Genciana de campo también puede ayudarnos a salir de la crisis.

¿CÓMO SE TOMAN?
Se toman tres o cuatro gotas de la esencia elegida en un vaso de agua, que debe beberse a pequeños sorbos cuatro veces al día. Cuando se presentan varios síntomas, se pueden combinar diferentes flores, añadiendo dos gotas de cada remedio y tomando sorbos al menos cuatro veces al día. También se puede dejar caer las gotas directamente bajo la lengua con un cuentagotas o aplicarse un par de gotas en las muñecas, las sienes o detrás de las orejas. En realidad, Bach no daba mucha importancia a la exactitud en las cantidades, pues el resultado siempre es bueno y nunca perjudicial. En casos urgentes, se pueden tomar dosis cada pocos minutos, hasta que se note una mejoría. En general, hay que dejarse guiar por la intuición.

¿CUÁLES SON?

AGRIMONIA. Sufrimiento interior.
ÁLAMO. Miedo de origen desconocido.
HAYA. Intolerancia hacia los demás.
CENTAURA. Cuando cuesta decir “no”.
CERATO. Importa la opinión de los demás.
CERASÍFERA. Histeria y pérdida de control.
CASTAÑO DE INDIAS. Se repiten errores.
ACHICORIA. Amor egoísta y posesivo.
CLEMÁTIDE. Se sueña con el futuro.
MANZANO. No se acepta el aspecto físico.
OLMO. Crisis por exceso de responsabilidad.
GENCIANA. Desánimo tras un contratiempo.
AULAGA. Desesperanza.
BREZO. Se piensa sólo en uno mismo.
ACEBO. Odio, envidia o celos.
MADRESELVA. Cuando se vive en el pasado.
HOJARAZO. Cansancio al pensar en lo que se tiene que hacer.
IMPACIENCIA. Impaciencia.
ALERCE. Falta de confianza en uno mismo.
MÍNULO. Miedo ante cosas conocidas y cotidianas. También para la timidez.
MOSTAZA. Tristeza profunda sin causa.
ROBLE. Cuando se trabaja por encima de las propias posibilidades.
OLIVO. Agotamiento.
PINO SILVESTRE. Sentimiento de culpa.
CASTAÑO ROJO. Miedo por el bienestar de los seres queridos.
HELIANTEMO. Miedo extremo.
AGUA DE ROCA. Excesivo autocontrol.
SCLERANTHUS. Incapacidad de elegir.
ESTRELLA DE BELÉN. Estado de shock ante sucesos traumáticos.
CASTAÑO DULCE. Angustia mental extrema, cuando no queda esperanza.
VERBENA. Exceso de entusiasmo.
VID. Personas dominantes e inflexibles.
NOGAL. Ofrece protección frente a influencias indeseadas.
VIOLETA DE AGUA. Reserva y orgullo.
CASTAÑO BLANCO. Cuando se piensa en ideas indeseadas y repetitivas.
AVENA SILVESTRE. Incertidumbre vital.
ROSA SILVESTRE. Apatía y resignación.
SAUCE. Lástima por uno mismo, mientras se culpa a los demás.

Nota: Esta información sólo tiene carácter divulgativo y educativo, no pretende dar consejos médicos.

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